Yorkshire Terrier, un minero disfrazado de rey

El origen del Yorkshire Terrier està muy alejado de los grandes salones y el regazo de las damas elegantes. En realidad, la raza fue seleccionada por los mineros del Condado de la Rosa Blanca para tratar de controlar accidentes eran el principal vector de transmisiòn de enfermedades. Para poder hacer bien su trabajo, estos terriers debìan ser de pequeño tamaño pero resistentes y aguerridos, capaces de enfrentarse a enemigos mayores que ellos e incluso de perseguirlos dentro de sus madrigueras.

Ademàs, casi desde el primero momento se seleccionaron ejemplares con un pelaje semilargo y de textura sedosa que parecìa actuar como repelente de la carbonilla y la suciedad que impregnaba el ambiente de las minas.

Aunque la raza en sì no es muy antigua, estando actalogados ejemplares de la misma desde el ùltimo tercio del siglo XIX, sus orìgenes no son muy bien conocidos y existen teorìas diversas y grandes discusiones entre los estudiosos de la raza acerca de què perros intervinieron en su creaciòn.

Una de las teorìas màs respetadas es la de que descenderìa de los pequeños terriers que acompañaron a los escoceses que emigraron hacia Yorkshire en busca de trabajo en la incipiente industria de finales del XVIII y principios del XIX. Algunas de las razas que dichos emigrantes llevaban consigo eran los antecesores del Skye Terrier o el Dandie Dnmont, ademàs de otros ya desaparecidos, como el Clydesdale o el Antiguo Terrier Negro y Fuego. Estas razas serìan despuès cruzadas entre sì, en principio sin un criterio claro màs allà del de cercanìa y convivencia, y tambièn se utilizarìan perros locales como el pequeño Terrier de Leeds, de pelo largo y sedoso y hoy extinto. Parece incluso probado que en los cruces originales se emplearon algunos ejemplares de Bichon Maltes, lo que influirìa en el tamaño y la estructura del pelo, ademàs de poder ser el causante de que, de tanto en tanto, aparezcan ejemplares con bastante proporciòn de pelo blanco. Estos yorkies tricolores han llegado a ser criados de manera selectiva por algunos aficionados que tratan de obtener un reconocimiento separado de la raza bajo el nombre de Biewer Terrier.

Ejemplar canino de Dandie Dinmont
Ejemplar canino de Dandie Dinmont

En cualquier caso, no es hasta que los mineros toman la raza como instrumento de trabajo cuando se empieza a dar una selecciòn clara hacia lo que hoy se conoce como Yorkshire Terrier.  En un principio se trataba de animales de mayor tamaño, pero la elecciòn de los cachorros màs pequeños de cada camada fue homogeneizando el tamaño de la raza.

En ocasiones, los mineros regalaban alguno de sus perros o los cachorros de èstos, a sus jefes y a los propietarios de las minas.

De esa manera la raza sale de debajo de la tierra para empezar a ocupar un lugar en casas y salones de màs alto postìn y las damas de la alta burguesìa industrial inglesa pronto descubren los atractivos de este pequeño perro al que se puede acicalar y con el que es fàcil desplazarse por cualquier medio y a cualquier lugar.

A finales del siglo XIX la raza està ya reconocida en Inglaterra y en los Estados Unidos pronto se convierte en el perro favorito entre los amantes de las razas de compañìa. La evoluciòn de la industria minera y el control de plagas por medios quìmicos hacen que poco a poco los Yorkies vayan desapareciendo de las galerìas subterràneas, pero su supervivencia ya estaba màs que asegurada gracias a la popularidad que habìa ganado fuera. A pesar de no cumplir con su cometido original desde hace muchas dècadas, el Yorkshire Terrier no es un simple animal de lujo y compañìa, y en su fuero interno, en su corazòn, sigue latiendo el impulso de un Terrier valiente, pendenciero y àvido de aventuras.

El Yorky es un perro alegre, enèrgico, leal y muy inteligente. Sus potenciales propietarios deben asumir todas estas características y ser capaces de entenderlo y tratarlo como merece. Si lo hacen asì tendràn en casa un compañero extraordinario y divertido, pero no deben caer en el error de tratarlo de una forma excesivamente humanizada o de sobreprotegerlo en exceso de manera que llegue a desarrollar comportamientos totalmente ajenos a la raza.  El propietario de un Yorkshire Terrier no debe dejarse engañar por su tamaño: es pequeño, si, pero no se trata de un perro fràgil al que haya que mantener alejado de los peligros de la vida diaria.

No debe olvidar nunca que los antepasados de su perro se jugaban la vida enfrentàndose a ratas, zorros y hurones en oscuras galerìas subterràneas, ademàs de hacer despuès compañia a su familia. 

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