Han atacado a mi perro en la calle: ¿qué debo hacer?

La Ley especifica que el dueño de un perro es responsable de todas las consecuencias que se deriven de su tenencia.


Un perro puede tener reacciones inesperadas y, para evitar accidentes, la Ley obliga a que los propietarios de perros los lleven sujetos por la vía pública. La responsabilidad del animal, no sólo recae sobre su propietario legal, sino también sobre quien se haga cargo del perro de manera eventual, incluso en el caso en que el perro se escape o pierda.

 

El Código Civil español estipula sobre la responsabilidad en lo que respecta a la tenencia de animales lo siguiente:

 

"El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido".

 

De esta manera, en principio, todo poseedor de un animal es responsable civil por los daños que su animal pueda causar. La Ley sólo recoge dos excepciones en las que no se considera responsable al propietario por los posibles daños que se pudieran derivar de la tenencia del animal:

 

  • En caso de fuerza mayor, es decir, si el perro se escapa, porque se ha producido un incendio, un terremoto o ha sido robado.
  • El otro caso se refiere a si la culpa es del perjudicado. Por ejemplo, si el perro ataca al ladrón, que pretendía robar su casa o estaba entrando en su propiedad privada, de manera clandestina y con malas intenciones.

 

Pasos a seguir:

 

Si el perro es atacado en la calle por otro que no va controlado con la correa, hay que:

 

  • Presentar denuncia por los daños y perjuicios provocados. Si la sentencia es favorable al dueño del animal atacado, puede recuperar el dinero empleado en el tratamiento del perro herido. Una vez denunciados los hechos por el agraviado se dilucidará, por parte de la autoridad judicial competente, si dicha responsabilidad existe realmente o si ha quedado excluida por las dos únicas excepciones mencionadas con anterioridad.
  • Se pueden alegar daños morales, como consecuencia del ataque.
  • Es recomendable aportar testigos que declaren sobre cómo ocurrió la agresión, así como un informe veterinario sobre los daños sufridos por el perro. Las fotos sobre las lesiones sufridas por el perro a consecuencia de la agresión también sirven de ayuda para dilucidar cómo ocurrieron los hechos.

 

El propietario del perro agredido puede iniciar contra la parte contraria una acción penal.

 

Si la sentencia es favorable al dueño del animal atacado, puede recuperar el dinero del tratamiento del perro

 

En este caso, según explica Alicia Muñoz, abogada"se celebrará un juicio de faltas en el que se dilucidará si existe alguna responsabilidad penal, lo más posible por una falta de imprudencia, por lo que se impondría una multa", la abogada añade que también se llevará a cabo la acción civil, es decir se reclamará una cantidad como indemnización por los daños y lesiones sufridos.


 

Seguros recomendados:

 

El caso de un perro que ataca a otro en la calle le puede ocurrir a cualquier propietario de un perro. Tanto que nuestro perro muerda a otro, como que sea otro perro el que ataque al nuestro. Por ello, es recomendable la contratación de un seguro que cubra este tipo de accidentes e imprevistos que, en ocasiones, pueden llegar a suponer cantidades muy cuantiosas.

 

En este sentido, hay que tener en cuenta si se tiene contratado un seguro multiriesgo para el hogar, porque puede darse la circunstancia de que la póliza cubra también las responsabilidades derivadas de la tenencia del perro. Algo que también habrá que tener en cuenta cuando se convive con un perro y se va a contratar por primera vez un seguro del hogar es elegir uno que cubra también la tenencia del animal.

  • Para evitar sorpresas desagradables, hay que llevar al perro controlado con la correa por la vía pública.

  • Una pelea entre perros, puede producirse por muchas causas. Nadie mejor que el dueño del animal conoce las reacciones de su perro. Aún así, siempre queda un porcentaje de posibilidades, que se escapa al control (puede detectar a una perra en celo cercana y ponerse nervioso ante la presencia de otro macho).

  • Aunque el perro no se pelee con otros congéneres, puede ocurrir algún otro accidente, por ejemplo, que al correr pase por delante de un niño o un anciano, le haga perder el equilibrio y caiga. Con la correa, se pueden evitar, de una manera más eficaz, este tipo de imprevistos.

  • En caso de pelea o accidente, no se podrá alegar que no se cumplía la legislación vigente en materia de tenencia de animales, si se lleva al perro controlado con su correa.

  • Hay que ser cuidadoso con las correas extensibles. Ofrecen libertad de movimientos, pero menos control sobre el perro.

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